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miércoles, 15 de mayo de 2013

Los pájaros que tararean...


Fueron los pájaros los que volvieron a cantar la tonadilla, de aquél juego de palmas, al que ella jugaba en el rincón, del patio de recreo…

A menudo, tarareo la tonadilla de aquellas rimas, trabalenguas, retahílas… que cantábamos acompañando a los juegos populares como la cuerda o las palmas. Estos juegos rítmicos, siempre eran utilizados como gran recurso lúdico, en el colegio o en cualquier lugar habitado por niños o niñas con disposición de entretenerse y divertirse.

Hay que tener en cuenta, que tanto el juego de la cuerda como los juegos de palmas, siempre se han identificado con el género femenino, pero creo, que en los juegos no hay distinción de sexos. Al igual que en el mundo laboral, podemos ver como profesiones identificadas dentro del género masculino, son desempeñadas por mujeres en el presente sin nada que envidiar o viceversa.

 En la actualidad, sigo observando que estos juegos no han pasado de moda, puesto que siguen vigente en el entretenimiento adolescente tanto en los patios de colegios, como en plazas o parques. Pues podemos apreciar como en diferentes rincones, se juntan parejas frente a frente y  sus manos comienzan a dialogar mientras, sus voces repiten al unísono la tonadilla del juego.

DON FEDERICO
Don Federico perdió su cartera,
para casarse con una costurera,
la costurera perdió su dedal,
para casarse con un general…
Popular

Hoy este tipo de ludoteca popular, la observo y la analizo desde otra perspectiva y me implico en su influencia didáctica. Pues la realización de estos juegos trabaja distintos ámbitos del desarrollo humano, aparte de trabajar la mejora de la coordinación motora y la destreza manual, podemos observar como también influye de forma directa en el desarrollo del lenguaje, estimula la atención, trabaja la memoria, la expresión corporal…

La respuesta a que estos juegos no se hayan perdido, es gracias a las generaciones, que van transmitiendo oralmente estas piezas a sus descendientes para que sigan estando presentes en su recuerdo y no se olviden en el futuro, con el fin de que perduren en el tiempo.

Termino de escribir y tarareo aquella tonadilla de aquél juego de palmas, al que ella jugaba en el rincón, del patio de recreo…

domingo, 17 de febrero de 2013

El mensaje


“Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable;
pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.”
William Shakespeare


 La importancia de la información, viene dada a partir de la transmisión y contenido de los mensajes. En los últimos tiempos y gracias a la evolución tecnológica, ha cambiado tanto, el medio o el canal transmisor (e-mail, mensajes de textos, redes sociales, whatsapp…), que muchas veces no reconocemos si quiera la información que el emisor quiere transmitirnos o no la queremos ver por una circunstancia u otra y empleamos escusas que muchas veces son inexcusables.


En este sentido, siempre he sacado una conclusión sobre la emisión y recepción de mensajes, en donde distingo tres tipos: 1. Mensajes de contestación inmediata, 2. Mensajes de contestación futura (en donde la respuesta más frecuente a la hora de responder es decir que no se ha recibido el mensaje o se me ha olvidado contestarte) y 3. Mensajes que nunca se contestarán (por el bien o por el mal del receptor o del emisor, hay muchos mensajes que no merecen la pena contestarlo y algunos ni si quieras leerlos...).


¡Qué recuerdos de aquellas cartas! Si volvemos la cabeza atrás, recordaremos que siempre esperábamos con impaciencia la llegada de aquellas maravillosas cartas o postales amorosas, amistosas o familiares, escritas de puño y letra con una  ilusión desbordante, con bolígrafo negro o azul, letra en muchos casos ilegible, y con el primer papel que encontráramos en el habitáculo en cuestión. Cómo bien sabéis, esto se ha perdido… pues las únicas cartas que recibimos en la actualidad, suelen ser de facturas y recibos en trámites de pago, con la peculiaridad de que no están escritas a mano, no nos transmiten un acercamiento cariñoso y tampoco las esperamos con la impaciencia con la que esperábamos las verdaderas cartas de antaño de las personas cercanas. 

Como indicaba anteriormente, las evoluciones en las formas de expresión y comunicación, cambian a gran ritmo, y esto provoca la desaparición de los medios de comunicación que hemos practicado siempre. Aunque los cambios producidos en este ámbito son positivos, se echa de menos ese contacto físico que cada vez es menor, y que las cartas hacían posible de una forma especial.

            El envío de cartas forma parte de nuestra cultura, y aunque su uso cada vez sea menor o nulo, siempre estarán ahí, en el recuerdo…. Por eso, hoy me hace echar la vista hacia atrás y recordar con añoranza y nostalgia aquellos años en los que mandar una carta era algo mucho más cercano, laborioso y en muchos casos más cariñoso (en otros casos era para demostrar todo lo contrario), y que llevaba consigo una ceremonia  que hoy en día no se práctica, como la de escribir la carta, comprar el sobre, el sello (bien en un estanco o en la tienda ultramarinos que encontrabas de todo) y llevarlo con una sonrisa en la boca al depósito postal más cercano. En el caso del receptor, esperar con ganas la llegada del cartero con el fin de conseguir la carta, el mensaje deseado…

           ¿Has escrito alguna carta?, ¿Tienes recuerdos de alguna de ellas?, ¿Conservas alguna?, ¿Sentías impaciencia por una carta que no llegaba?

jueves, 27 de diciembre de 2012

Se acabó...


“Se despidieron y en el adiós,
 ya estaba la bienvenida”
 Mario Benedetti
(Poeta Uruguayo)


Se acabó…pues sí, en unos días acaba el año 2012. Un año completo y repleto de aventuras y desventuras, de bienvenidas y de pérdidas, de  curiosidades, de crisis, de poesía, de amor, de música… Un año del que cada uno sacaremos una infinidad de conclusiones y nos valdrá para analizar lo que debemos cambiar para el nuevo año, que entra en unos días.


Un año personalmente de mucho ajetreo, en el amplio sentido de la palabra, pero a la vez gratificante, ya que he aprendido mucho y quizás lo peor o lo mejor, que todas esas cosas que he aprendido no ha sido a través de los libros, si no a partir de vivencias personales, algunas las volvería a hacer otras quizás no. Lo importante es que tengo claro el camino que quiero seguir para este nuevo año.


            Se acabó… ya nos lo decía George Eliot pseudónimo que empleó la escritora británica Mary Anne Evans “Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor”. Quizás el ser sincero muchas veces no te lleva a buen puerto, pero yo apuesto por ello, soy así… o como dice el refranero las cosas claras y el chocolate espeso, aunque para entender esto hay que tener claro los conceptos… Empezó como se acabó, sin ruido como me gustan las cosas, con tranquilidad y con un último mensaje sin acuse de recibo, deseando una Feliz Navidad. A pesar de ello, el sonido de la lluvia estaba presente en ese momento, al igual que los versos de la canción que tanto popularizó a María Jiménez “Se acabó, porque yo me lo propuse y sufrí… y ahora ya, mi mundo es otro...”.


            Se acabó… pero siempre quedarán las ganas de soñar, las ganas de reír, las ganas de disfrutar, los motivos que te hacen recordar las cosas vividas, las ganas de ser feliz, de enamorarse, de luchar por lo que quieres... Este nuevo año lo merece, 2013 bonito número. Os deseo a todos una buena entrada de año y que venga cargado de alegría y de la felicidad que no se puede conseguir con el dinero.


FELIZ AÑO 2013