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sábado, 5 de septiembre de 2015

¡¡Déjate llevar… no dejes de pensar…!!

“Tú voz con su canción, es respetable.
 La contraria también, con su silencio…”
José Manuel Díez
(Poeta extremeño,  versos extraídos
del  poema Los contrarios).

  


Hoy decido hablar de un tema algo complejo, en el que la mayoría de las personas nos encontramos inmerso y que muchos días me hace reflexionar de manera importante, sobre la forma de tomar decisiones. Es aquí donde la razón y la emoción o lo que es lo mismo el pensamiento y el corazón, juegan un papel primordial, que te llevarán a tomar una determinación de forma afortunada o por el contrario desafortunada.

            A la hora de tomar una decisión, siempre buscamos respuestas más fáciles, soluciones viables… aquellas que mayor beneficio nos puede aportar, sin tener en cuenta si las consecuencias, que a posteriori van a ser buenas o malas. Analizando esto (y no sé si estaréis de acuerdo), en la mayoría de los casos, nos dejamos guiar por la decisión que nos viene desde el corazón, en vez de la que nos aporta la razón y creemos que ésta es la adecuada. En este sentido, no creo que el juicio que dictamina el corazón sea el más correcto, aunque en cierto modo e intrínsecamente hablando, puede ser el correcto en cuanto a bienestar moral.

El pensamiento racional puede ser en la mayoría de los casos más correcto o más completo que el emocional, ya que te permite hacer un análisis más profundo y valorar los hechos de  una manera más coherente, que la tendencia afectiva. Aunque en algunos casos la razón y el corazón chocan, y el sentimiento emocional puede al racional. Por ejemplo, cuando nos enamoramos, las emociones son las que dirigen nuestras decisiones, y una vez terminado el proceso amoroso, nos damos cuenta que hemos errado en muchas decisiones, al dejarnos llevar y no tener en cuenta otras opciones diferentes y más racionales.

Lo ideal y a la vez complicado es conseguir una dualidad entre lo que dictamina el corazón y lo que dice la razón. Pero esto nos llevaría muchas veces a la incertidumbre, y no sabríamos bien la manera de actuar. Esta incertidumbre en el proceso de toma de decisiones, a mi parecer, nos hace la vida más interesante y nos convierte en dueños de nuestro propio destino, según nuestra forma de actuar, capaz de equivocarnos y capaz de seguir adelante y mantener la esperanza, pese a lo que pase en relación al arbitraje tomado.

El tiempo no es otra cosa que el mismo movimiento, el que nos hace fuerte y nos enseña. El fin es, errar lo menos posible, valernos de un equilibrio racional y emocional, para satisfacer cualquiera de las cuestiones que se irán conformando a lo largo del mismo tiempo, del movimiento y que gracias a nuestra experiencia vital, cada vez seremos más completos en lo legítimo y en lo apasionado, o quizás no…

Casi todo tiene solución, sin errores, todo sería más aburrido.


¡¡Déjate llevar… no dejes de pensar…!!

viernes, 28 de marzo de 2014

Lluvia... ¡Tienes una carta!


Querida lluvia:
           
            Hoy te vuelves a dejar caer, quedando a la primavera en un lugar que no se merece. Pero tus gotas de agua sobre mi cabeza, me vuelven a hacer pensar, reflexionar y sobre todo recordar.

¿Los detalles son importantes en la vida de las personas?

Siempre recordamos a las personas, por la preocupación que han tenido con uno mismo, cuando a sabiendas de su situación, siempre han estado ahí, para lo bueno y para lo malo… los detalles son muy importantes a lo largo de la vida y que gracias a ellos, muchas veces han cambiado por completo una situación e incluso una relación.

La vida se compone de pequeños y grandes detalles, materiales e inmateriales. Lo material puede que sea importante para algunas personas, pues siempre que haces algún detalle material, lo haces pensando en lo que significan para la persona a quién va dirigido. Pero un detalle inmaterial te lleva mucho más allá, te lleva de tú sonrisa a la suya, de su voz a tú voz, de su corazón al tuyo... te lleva a su recuerdo. Son este tipo de detalles los que necesitamos, para saber si alguien está ahí.

Las gotas de lluvia siguen golpeando mi cabeza y me vuelven a preguntar: ¿Una excusa es un detalle?

Yo, lo tengo muy claro... me gustan las personas claras, sencillas y sinceras. Que hagan las cosas sin dudas, sin dar explicaciones, sin querer saber la razón o un por qué, con sus motivos y también sin ellos.

Yo, lo tengo muy claro... no me gustan tus excusas, cuando realmente la excusa que siempre tengo, eres tú…

A la espera de sus noticias, se despide atentamente...


Nacho Peña


domingo, 9 de marzo de 2014

Un día sin…, es un día perdido...


Charles Chaplin afirmaba que "un día sin risa, es un día perdido"  y no iba mal encaminado, pues la risa es la mejor cura para todos los males. Pero a lo largo de los días, muchos coincidirán conmigo en que muchas más cosas son necesarias, para ponerle la sonrisa de la que habla Chaplin a los días y a la vida.


            Normalmente nuestros días son pura rutinas, desde que te levantas hasta que te acuestas, por ello es fundamental buscar actividades diferentes, que te obliguen a desconectar por unos momentos de lo que te espera al día siguiente. Aunque parezca mentira, necesitamos elementos necesarios en nuestras horas vitales que nos hagan feliz, y que sin ellos todo sería más complicado.

En este caso, yo no percibo un día sin música, la música me alegra el alma para todo el día. No percibo un día sin poesía y sin reflexión, la poesía y la reflexión me hacen seguir vivo desde pensamiento hasta el corazón.

No percibo un día sin la libertad que necesito, sin bohemia, sin un abrazo, sin una mirada, sin un guiño, sin un rato de soledad, sin una sonrisa… todo esto y más, me da la confianza que necesito, y me ayuda a ser yo mismo.

 No percibo un día sin cosas que no se pueden comprar con dinero, y que son vitales para mi persona y que seguramente son fundamentales para la tuya.

Lo que si percibo es, que si no hago las cosas que quiero y que mi conciencia me transmite, al igual que Chaplin, ese día, será un día perdido…


martes, 4 de febrero de 2014

La imaginación, el ojo del alma


“Él que tiene imaginación, con qué facilidad
saca de la nada un mundo.”
Gustavo Adolfo Bécquer

René Magritte, El espejo falso (1935)
Siempre me ha gustado la pintura de René Magritte. El surrealista (aunque muchas veces su realismo es más que evidente) pintor belga, esconde en su obra algo especial, imaginario… que lleva al espectador a la reflexión, y le obliga a pensar y a descifrar la metáfora que esconde cada uno de sus cuadros. En este caso la ventana a nuestro mundo exterior lo apreciamos a través del ojo, que nos hacer percibir la realidad, en nuestro mundo imaginario interior.


¿Qué sería de nosotros sin nuestra imaginación?

La imaginación es la capacidad que tiene la mente humana para representar en el pensamiento, las imágenes de cosas o hechos reales o ideales, una parte importante en nuestra vida, sin ella en algunos casos, todo sería mucho más complicado...

Hoy suena de fondo la música de Ennio Morricone, esta música me transmite mucho, me transporta a un clímax de auténtico relax. Me lleva de la imaginación al recuerdo, de mi sonrisa a la tuya... me consiente volar sobre las nubes del ojo de Magritte, a la vez que me pone el zapato para  mantener los pies sobre la Tierra. 

La imaginación te permite crear, viajar hasta el último lugar del mundo en tren, en avión, sin medio de transporte… solo y con ella. Te quita el miedo a hacer el ridículo, y a mi… hace sentirme especial cuando ella me mira y también me hace más fuerte cuando me roza.

No solo la imaginación te puede aportar cosas buenas. Si no controlas el punto imaginario de la realidad, te puede jugar una mala pasada, creándote un mundo interior del que no eres consciente.

Imagina, disfruta de la imaginación e intenta poner en práctica muchas veces lo que te dicta, ya lo dijo Julio Verne: “Todo lo que una persona puede imaginar, otros pueden hacerlo realidad”.  

Después de imaginarmelo una y mil veces. Ahora viajo, con su sonrisa y la mía de la mano… 

lunes, 13 de enero de 2014

Un año más sabio...

Hace tiempo, que mi tiempo no me permitía escribir ni tan siquiera unas líneas de feliz año nuevo. Dejamos un año atrás, un 2013 lleno de nuevas experiencias laborales y personales (como siempre unas buenas y otras no tan buenas), pero siempre queda el recuerdo de haberlo vivido y sobre todo el aprendizaje que me ha aportado personalmente, el año ya pasado.

Hace unas semanas, dimos la bienvenida al 2014, y os la doy hoy, desde mi pequeño rincón con una frase que recibí y que quiero compartirla, por lo completo de su mensaje: “Que nunca les falte un sueño por el que luchar, un proyecto que realizar, algo que aprender, un lugar a donde ir, y alguien a quien querer”, ya que si falta algo de esto quiere decir que algo va mal. Estas son las cosas que no pueden faltar y que os deseo, para este año ya presente.

Y en lo referente a la cita anterior, mi proyecto (o proyectos) para este año, va ligado a uno de mis sueños, y todo con un punto de interés común que encierra mucha magia: la música.

Desde hace meses estoy inmerso en un proyecto personal de composición musical con arreglos para banda sinfónica, que espero terminar este año. Algo duro si nunca lo has hecho (como es mi caso) y algo satisfactorio por todo lo que aprendes durante el proceso y sobre todo cuando piensas que va dedicado a alguien especial. Es parecido a un embarazo, durante el trabajo ves como la composición va creciendo como una semilla, la cual a veces lleva muchos meses e incluso años de desarrollo y esfuerzo.  



Me despido con unos versos, extraídos del primer poema de Baile de Máscaras, un libro que me ha ayudado a aprender y a reflexionar durante este 2013. Su autor, el poeta extremeño José Manuel Díez:

Jamás será feliz quien no ha llorado,
quien no ha perdido el mar o acaso un puerto,
quien no ha tocado un cuerpo despidiéndose,
quien no ha saboreado la derrota.

Jamás será feliz quien no ha medido
la luz de su tristeza
en su esperanza.

jueves, 24 de octubre de 2013

¿De verdad ves lo que ves?


“Tengo una visión simple de la vida:
mantener los ojos abiertos y continuar.”
Laurence Olivier
(Director de cine británico)


A simple vista, unos percibirán en esta imagen, dos personas mayores cara a cara, otros observarán con más detenimiento y apreciarán otras cosas como una copa, una mujer soportando en su cabeza una especie de cántaro, un hombre con bigote tocando la guitarra con un sombrero mejicano, una copa, una señorita asomada a una ventana…

En realidad: ¿Cómo son las cosas?, ¿Cómo las percibimos?, ¿Cómo la perciben los demás?,  ¿Existe una única manera de ver las cosas?

Si analizamos la forma con la que observamos el espacio, el objeto, la realidad que nos rodea... entenderemos que juega un papel muy importante la intención con la que se mira, la forma de sentir lo que vemos, la postura que adoptamos ante una situación…, es así como formamos nuestro punto de vista particular, que a cada uno nos caracteriza como persona.

Pero, ¿Crees que tú punto de vista siempre es el correcto? 

En numerosas ocasiones nos encerramos en sí mismo y creemos que lo nuestro es lo mejor, lo correcto, desechando el punto de vista contrario, al considerarlo poco acertado y provocando que caigamos constantemente en el error.

Para crecer como personas, necesitamos valorar y considerar las cosas desde otro punto de vista. Un punto de vista nuevo, diferente, que nos haga ver si estamos en lo cierto o en lo erróneo y pero sobre todo que permita analizar el ¿por qué?. Pues desde nuestro punto de vista, nunca podremos ver el todo, solo apreciaremos una parte internamente es la que consideramos la correcta. Es la parte en la que nos refugiamos y nos cegamos, hasta tal punto de creernos, nuestra propia mentira.

Tenemos que aprender a valorar distintos puntos de vista. En unos casos estaremos en lo cierto, en otros no. Al escuchar otras opiniones, observaremos que unas nos servirán, otras nos ayudarán y otras se las llevará el viento. Lo importante es no caer en la trampa, muchas veces no vemos más allá que nuestra realidad creada, esto incita a errores y a fallos.

      A veces, no miramos a nadie más que a uno mismo, provocando que en muchos casos se pierdan las cosas, incluido el amor...

  

lunes, 30 de septiembre de 2013

Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad...

El refranero popular, siempre está presente a lo largo de la vida. En muchos casos llevan razón, en otros quizás no tanto, pero la sabiduría del pueblo, está ahí para ayudarnos a aprender, la lección del día a día.



            Hay un refrán popular que dicta: “Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad”.

            Los niños, esas personas imaginativas, libres, que se entregan en cuerpo y alma por hacer de su mundo fantástico, una realidad reflejada en forma de juego. Muchos casos suelen ser muy crueles al decir lo que piensan, sin repudio, aquella “verdad del niño”, de la que tanto se habla. Sobre todo en lo que se refiere a descripciones personales, a asuntos familiares…

Por otro lado están los borrachos, personas que presentan en la mayoría de los casos, cierta  desinhibición causada por el alcohol. Esto provoca que no se tenga demasiado reparo en decir algunas cosas que, de ir sobrio, ni se te pasaría por la cabeza decirlas, es lo que llamamos “la verdad del borracho”.

Pero, ¿Los niños y los borrachos dicen siempre la verdad?

La negación en la respuesta a esta pregunta, es más que evidente. A pesar de que las mentiras, requieren una gran actividad cerebral que en muchos casos un borracho no está en condiciones de llevar a cabo en ese momento, muchas veces, transmite su quimera en su discurso. Un niño al igual, emite mentiras a diversos receptores con el fin de atraer la atención de las personas, para evitar un castigo cuando se les acusa de algo, etc. Los niños y los borrachos también mienten.


Solo me queda una duda, si eran verdad las palabras de te quiero, que ella me dijo aquella noche, cuando llevaba unas copas de más…

martes, 3 de septiembre de 2013

¿Improvisar o planear?

“Lo que no ha pasado a mediodía…
 puede pasar por la noche.” 
César Borgia

Hay noches inolvidables y otras para olvidar, al igual que días, que años, que horas...  ¡Quédate con las buenas y olvida las malas!.

Aquella fue una noche de esa que no te imaginas, que no planeas, que te dejas llevar por la circunstancia (al sacarte de casa un día sin ganas de nada) y la circunstancia se deja llevar por ti (según el momento).

Esa noche alguien con cierta fragancia a ron en su aroma bucal y, desde el otro lado de la barra me llamó y me preguntó:  - ¿Por qué las cosas improvisadas, muchas veces salen mejor que las planeadas?...  - Gran pregunta (respondí como forma de escaqueo particular).

Improvisar, es realizar una cosa sin preparación alguna y con los medios de los que se dispone en ese momento. ¿Eso no es de locos?, cada uno que valore a su juicio.

Siempre le he dado la razón a aquella persona, que aunque llevaba alguna copa de más, todavía eran sensatas sus palabras. Para muchas cosas de la vida cotidiana, la improvisación es fundamental, te hace ser diferente, original, se consigue naturalidad, espontaneidad, evita la monotonía… que en muchos casos el planeamiento no puede conseguir.

Seguramente a ti también te ha pasado más de una vez, cosas que no planeas, al final salen mejor que cualquier realidad planeada.  ¿Por qué?

No hay ninguna fórmula para averiguarlo, por un lado la planificación te permite conseguir un mayor éxito a la hora de plantearte alcanzar un objetivo concreto, aunque pierde la esencia que hace especial lo inesperado, es necesaria, ya que complementa nuestra forma de crear, de repentizar... de llevar a cabo una planeada improvisación.

         Por el contrario, la improvisación en sí misma, te lleva a la libertad, al libertinaje... te permite cerrar los ojos, dejarte llevar por el momento, por la situación, por la circunstancia… y poder volar por el mundo disfrutando, sin pensar ni tener miedo, a que algo pueda salirte mal.








domingo, 18 de agosto de 2013

La voz de la sensación...

“La sensación es el órgano de lo absoluto”
Ludwig Feuerbach
Cada vez que uno retorna a aquellos parajes, a los que se los tiene especial cariño, vuelve a descubrir la belleza natural que los envuelve, las novedades que aparecen (o reaparecen) y las verdades (o mentiras) que encierran numerosos lugares, que al pasar  por ellos te hacen pensar…
¿Quién no ha tenido nunca, una sensación muy difícil de explicar, o quizás complejo de saber explicarlo?

La sensación, es la recepción de estímulos a través de los sentidos, en donde juegan un papel muy importante el pensamiento, la intuición y los sentimientos. En este sentido, tenemos que tener en cuenta, que hay sensaciones buenas y sensaciones malas, y que éstas pueden variar en función de la situación, del estado de ánimo y sobre todo de la persona en cuestión. Pero… ¿Podríamos convertir una sensación mala en buena?

La respuesta a la cuestión anterior, tiene cierto grado de complejidad. Según mi opinión, parte de la contestación está en la forma de pensar, de ver o apreciar las cosas. La otra parte de la solución, la encuentro al leer algunos pasajes del libro Muerte en Venecia, del crítico y escritor alemán Thomas Mann, donde para él, los factores externos son de gran importancia. Mann nos indica que hay sensaciones que se esfumarían fácilmente a partir de una mirada, de una risa, de un cambio de opiniones, de un abrazo, de un beso…


Vuelvo y regreso continuamente. Miro, observo y siento que gran parte de mí, se queda allí… y gran parte de allí, se viene conmigo…

miércoles, 5 de junio de 2013

Toma de decisiones...

“Jamás dejes que las dudas paralicen tus acciones.
 Toma siempre todas las decisiones que necesites tomar,
incluso sin tener la seguridad o certeza
de que estás decidiendo correctamente.”
Paulo Coelho


Quizás muchas veces, una de las cosas más difícil que se nos presenta a lo largo de las horas, de los días, de los años, de la vida… es tomar una decisión.

La decisión es ese proceso por el que todo el mundo pasamos constantemente cuando ante una situación, se nos plantea una elección de posibilidades entre dos o más alternativas. Todos y cada uno de nosotros pasamos nuestra vida tomando decisiones. Yo ahora mismo, acabo de tomar una decisión, al elegir este tema que he terminado publicando.

A la hora de tomar una decisión, lo primero que debemos hacer es organizar mentalmente las alternativas posibles con el fin de seleccionar aquellas, que tengan gran trascendencia o importancia para nosotros. La buena selección, nos llevará a dar un paso importante en la toma de la decisión, ya que tenemos que tener en cuenta que hay decisiones que tienen gran importancia en el desarrollo de nuestra vida y en el que muchas veces es muy complicado dar el paso que pone de manifiesto la sentencia elegida.

¿Cuántas noches nos hemos pasado sin dormir, por tener en mente la toma de una decisión que parecía fácil a simple vista?

Aquí es donde juega un papel importante la racionalidad, tenemos que encontrar una solución razonable y sobre todo satisfactoria para uno mismo, aún a sabiendas que no pueda ser bien recibida por terceras personas. Aquí es donde comienza la reflexión…

¿Cómo sabemos que la decisión tomada va a ser la correcta?. ¿Qué pasa, si resulta que la decisión que hemos tomado no es tan satisfactoria cómo esperábamos?

Tenemos que tener en cuenta, que muchas veces la decisión tomada es difícil de cambiar y su resultado no es el esperado. Lo importante es dejarse llevar por el sentido común, aunque en el futuro descubramos que la elección no es la adecuada, pero la peor de las decisiones es, no haber tomado una.

Los caminos no están definidos, detrás de cada decisión se esconde la incertidumbre que nos llevará a aprender cosas nuevas y a aprehender experiencias positivas y negativas de las que seguro sacaremos partido en el futuro.

Lo más importante es decidir por uno mismo, nunca dejar que nadie, decida por ti…


miércoles, 15 de mayo de 2013

Los pájaros que tararean...


Fueron los pájaros los que volvieron a cantar la tonadilla, de aquél juego de palmas, al que ella jugaba en el rincón, del patio de recreo…

A menudo, tarareo la tonadilla de aquellas rimas, trabalenguas, retahílas… que cantábamos acompañando a los juegos populares como la cuerda o las palmas. Estos juegos rítmicos, siempre eran utilizados como gran recurso lúdico, en el colegio o en cualquier lugar habitado por niños o niñas con disposición de entretenerse y divertirse.

Hay que tener en cuenta, que tanto el juego de la cuerda como los juegos de palmas, siempre se han identificado con el género femenino, pero creo, que en los juegos no hay distinción de sexos. Al igual que en el mundo laboral, podemos ver como profesiones identificadas dentro del género masculino, son desempeñadas por mujeres en el presente sin nada que envidiar o viceversa.

 En la actualidad, sigo observando que estos juegos no han pasado de moda, puesto que siguen vigente en el entretenimiento adolescente tanto en los patios de colegios, como en plazas o parques. Pues podemos apreciar como en diferentes rincones, se juntan parejas frente a frente y  sus manos comienzan a dialogar mientras, sus voces repiten al unísono la tonadilla del juego.

DON FEDERICO
Don Federico perdió su cartera,
para casarse con una costurera,
la costurera perdió su dedal,
para casarse con un general…
Popular

Hoy este tipo de ludoteca popular, la observo y la analizo desde otra perspectiva y me implico en su influencia didáctica. Pues la realización de estos juegos trabaja distintos ámbitos del desarrollo humano, aparte de trabajar la mejora de la coordinación motora y la destreza manual, podemos observar como también influye de forma directa en el desarrollo del lenguaje, estimula la atención, trabaja la memoria, la expresión corporal…

La respuesta a que estos juegos no se hayan perdido, es gracias a las generaciones, que van transmitiendo oralmente estas piezas a sus descendientes para que sigan estando presentes en su recuerdo y no se olviden en el futuro, con el fin de que perduren en el tiempo.

Termino de escribir y tarareo aquella tonadilla de aquél juego de palmas, al que ella jugaba en el rincón, del patio de recreo…

domingo, 17 de febrero de 2013

El mensaje


“Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable;
pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.”
William Shakespeare


 La importancia de la información, viene dada a partir de la transmisión y contenido de los mensajes. En los últimos tiempos y gracias a la evolución tecnológica, ha cambiado tanto, el medio o el canal transmisor (e-mail, mensajes de textos, redes sociales, whatsapp…), que muchas veces no reconocemos si quiera la información que el emisor quiere transmitirnos o no la queremos ver por una circunstancia u otra y empleamos escusas que muchas veces son inexcusables.


En este sentido, siempre he sacado una conclusión sobre la emisión y recepción de mensajes, en donde distingo tres tipos: 1. Mensajes de contestación inmediata, 2. Mensajes de contestación futura (en donde la respuesta más frecuente a la hora de responder es decir que no se ha recibido el mensaje o se me ha olvidado contestarte) y 3. Mensajes que nunca se contestarán (por el bien o por el mal del receptor o del emisor, hay muchos mensajes que no merecen la pena contestarlo y algunos ni si quieras leerlos...).


¡Qué recuerdos de aquellas cartas! Si volvemos la cabeza atrás, recordaremos que siempre esperábamos con impaciencia la llegada de aquellas maravillosas cartas o postales amorosas, amistosas o familiares, escritas de puño y letra con una  ilusión desbordante, con bolígrafo negro o azul, letra en muchos casos ilegible, y con el primer papel que encontráramos en el habitáculo en cuestión. Cómo bien sabéis, esto se ha perdido… pues las únicas cartas que recibimos en la actualidad, suelen ser de facturas y recibos en trámites de pago, con la peculiaridad de que no están escritas a mano, no nos transmiten un acercamiento cariñoso y tampoco las esperamos con la impaciencia con la que esperábamos las verdaderas cartas de antaño de las personas cercanas. 

Como indicaba anteriormente, las evoluciones en las formas de expresión y comunicación, cambian a gran ritmo, y esto provoca la desaparición de los medios de comunicación que hemos practicado siempre. Aunque los cambios producidos en este ámbito son positivos, se echa de menos ese contacto físico que cada vez es menor, y que las cartas hacían posible de una forma especial.

            El envío de cartas forma parte de nuestra cultura, y aunque su uso cada vez sea menor o nulo, siempre estarán ahí, en el recuerdo…. Por eso, hoy me hace echar la vista hacia atrás y recordar con añoranza y nostalgia aquellos años en los que mandar una carta era algo mucho más cercano, laborioso y en muchos casos más cariñoso (en otros casos era para demostrar todo lo contrario), y que llevaba consigo una ceremonia  que hoy en día no se práctica, como la de escribir la carta, comprar el sobre, el sello (bien en un estanco o en la tienda ultramarinos que encontrabas de todo) y llevarlo con una sonrisa en la boca al depósito postal más cercano. En el caso del receptor, esperar con ganas la llegada del cartero con el fin de conseguir la carta, el mensaje deseado…

           ¿Has escrito alguna carta?, ¿Tienes recuerdos de alguna de ellas?, ¿Conservas alguna?, ¿Sentías impaciencia por una carta que no llegaba?

jueves, 27 de diciembre de 2012

Se acabó...


“Se despidieron y en el adiós,
 ya estaba la bienvenida”
 Mario Benedetti
(Poeta Uruguayo)


Se acabó…pues sí, en unos días acaba el año 2012. Un año completo y repleto de aventuras y desventuras, de bienvenidas y de pérdidas, de  curiosidades, de crisis, de poesía, de amor, de música… Un año del que cada uno sacaremos una infinidad de conclusiones y nos valdrá para analizar lo que debemos cambiar para el nuevo año, que entra en unos días.


Un año personalmente de mucho ajetreo, en el amplio sentido de la palabra, pero a la vez gratificante, ya que he aprendido mucho y quizás lo peor o lo mejor, que todas esas cosas que he aprendido no ha sido a través de los libros, si no a partir de vivencias personales, algunas las volvería a hacer otras quizás no. Lo importante es que tengo claro el camino que quiero seguir para este nuevo año.


            Se acabó… ya nos lo decía George Eliot pseudónimo que empleó la escritora británica Mary Anne Evans “Solo en la agonía de despedirnos somos capaces de comprender la profundidad de nuestro amor”. Quizás el ser sincero muchas veces no te lleva a buen puerto, pero yo apuesto por ello, soy así… o como dice el refranero las cosas claras y el chocolate espeso, aunque para entender esto hay que tener claro los conceptos… Empezó como se acabó, sin ruido como me gustan las cosas, con tranquilidad y con un último mensaje sin acuse de recibo, deseando una Feliz Navidad. A pesar de ello, el sonido de la lluvia estaba presente en ese momento, al igual que los versos de la canción que tanto popularizó a María Jiménez “Se acabó, porque yo me lo propuse y sufrí… y ahora ya, mi mundo es otro...”.


            Se acabó… pero siempre quedarán las ganas de soñar, las ganas de reír, las ganas de disfrutar, los motivos que te hacen recordar las cosas vividas, las ganas de ser feliz, de enamorarse, de luchar por lo que quieres... Este nuevo año lo merece, 2013 bonito número. Os deseo a todos una buena entrada de año y que venga cargado de alegría y de la felicidad que no se puede conseguir con el dinero.


FELIZ AÑO 2013

sábado, 27 de octubre de 2012

ITINERARIO MUSICAL A TRAVÉS DE CUADROS


“Cierro mis ojos para ver”
Paul Gaugin
(Pintor francés, posimpresionista)



¿Puedes dibujar un sonido?, ¿puedes escuchar un color?, ¿A qué suena el mundo cayendo por la escalera?, ¿puedes hablar en silencio?...


Cierra los ojos, y piensa… lo importante es centrar la concentración en lo que oyes o mejor dicho en lo que escuchas. Te darás cuenta que todo lo que suena a tú alrededor, tiene un sentido, tiene una imagen, tiene un óleo… pero ¡céntrate!, ¿lo escuchas?

Si nos ponemos a cavilar y a escuchar atentamente, podemos llegar a la conclusión, de como el arte y más concretamente la pintura, está llena de sonidos atrapados bajo una miscelánea de colores, que nos quieren transmitir un mensaje. En sus trazos, la pintura esconde melodías, ritmos, voces, ruidos..., pero solo son percibidos por aquellos que se detienen y agudizan el oído finamente, sobre el lienzo en cuestión. ¿Puedes disfrutar del arte con otros sentidos, a parte de los ojos?, ¿puede hablar un cuadro?, ¿suena el silencio?... ¿Y por qué no?, ¡Préstale tú voz a este mundo mudo!

Hoy desde mi rincón, quiero acercar una actividad basada en la creatividad del espectador, que a su vez asume el papel de oyente, en donde juega un rol importante la imaginación. Se trata de un itinerario musical a partir de cuadros, una actividad que realizamos el último curso de carrera en la universidad, en la asignatura Expresión musical. Donde os invito a romper el silencio y a hacer sonar la pintura a partir de tú mirada, a partir de tú música, a partir de tú voz, a través de tú interior...

 El cuadro elegido, es una composición cubista de Rafael LLopis Nadal, en dónde podemos ver un reflejo de rabia de la pianista, quizás ante una situación de furor y dolor. Esto me lo transmite, al ver como tiene apoyada con una mano el piano y con otra tiene la forma de un lápiz y está sangrando, y pintando con la sangre en el muro que apoya el piano. 

            Con este lienzo, debemos saber que la música y la pintura no solo deben reflejar momentos de alegría, sino que muchos compositores realizaron obras en momentos de caídas sentimentales, y que fueron acogidas de mejor manera que muchas obras de carácter gozo. Por ello, posiblemente la música que está tocando puede ser triste y melancólica.

Según esto, ahora me planteo las siguientes propuestas, para hacer en este itinerario musical: ¿Cómo suena la obra?, ¿la escuchas?, ¿qué melodía sientes que está tocando?, ¿qué sonido asociarías a este cuadro?, ¿qué olor?, ¿qué recuerdo?, ¿qué sientes al verlo?, ¿frío o calor?, ¿pena o alegría?...

Personalmente, está obra cubista, me lleva a la canción del músico francés Yann Tiersen, La Valse d'Amelie piano. Shakespeare decía que donde mueren las palabras, nace la música, y creo que también la pintura. Siempre hay que imaginar un sonido, en cualquier situación de silencio.



Yann Tiersen - La Valse d'Amelie piano